lunes, 19 de septiembre de 2011

altiplano - intermedio tardio

CONFORMACION CULTURAL DE LOS SEÑORIOS EN LA REGION COLLA DURANTE EL PERIODO INTERMEDIO
                                              
                                                                                                   * LOURDES RAMIREZ CAMPERO


Resumen:
Indudablemente el altiplano peruano – boliviano ha sido uno de los escenarios más representativos para el desarrollo cultural del área andina. En los años 1000 y 1440 d.C se desarrollaron una serie de señoríos o curacazgos, los cuales transformaron, modificaron, y adecuaron su paisaje cultural con la finalidad de desarrollarse al máximo. Dentro de los más representativos señoríos, y con los que más información arqueología y etnohistoria se cuenta, son los Collas y los Lupacas.


Palabras claves:
Altiplano, Intermedio Tardío, Collas, Lupacas
 
Entre la decadencia de las culturas Wari y Tiwanaku en el horizonte medio y la formación y consolidación de uno de los más grandes imperios en el Perú precolombino como son los Incas, se originó el llamado “periodo intermediario de fraccionamiento o periodo de reinos y confederaciones locales”; el cual significo la emergencia de una serie de reinos independientes y rivales, todos ellos ligados culturalmente por muchos aspectos comunes, como es el caso de la lengua.
A lo largo de toda América del sur, se desarrollaron una serie curacazgos, reinos y señoríos, los cuales, posteriormente formarían parte de la conformación del Tahuantinsuyo durante el imperio Inca.
En el caso de la región del  Altiplano o la Meseta del Collao, también llamada Meseta del Titicaca, la cual es una extensa planicie de América del Sur ubicada a una altitud media de 3.600 msnm que abarca la parte occidental de Bolivia, el norte de Chile, el sur del Perú y el norte de Argentina, sabemos que cuenta con una gran importancia histórica por haber sido el lugar en que surgieron diversas civilizaciones, como Pucará y Tiahuanaco, las cuales sirvieron como base cultural para la conformación de dichos curacazgos dentro de los cuales los que más sobresalieron y más información se cuenta son los de los señoríos Collas y Lupacas.

ANTECEDENTES

De manera general, no se puede aseverar en su totalidad, los acontecimientos acaecidos en ese escenario, durante la cultura Tiwanaku, que permitieran dar un origen reinos lacustres altiplánicos, debido que aún no hay mucha investigación arqueológica, y la mayor información con la que se cuenta para tratar de interpretar el desarrollo cultural son los datos etnohistóricos, las crónicas.

Los estudios arqueológicos sobre el área que cubrieron los reinos altiplánicos son muy poco. Uno de los primeros esfuerzos realizados puede ser el de Erland Nordenskiold, quien entre 1904 y 1905 hizo excavaciones en la frontera peruano-boliviana(Nordenskiold, 1953), Max Uhle (1909) realizo trabajos en Tacna y Arica y obre estos se especuló durante mucho tiempo el desarrollo de la zona, hasta que con las excavaciones de Junius Bird (1943 y 46) en la costa de Arica, las cuales refinaron las conclusiones de Uhle; en la década de los 30, Wendell C. Bennett (1934,1936) hizo excavaciones en varios sitios de Bolivia y sugirió la existencia de un periodo intermedio entre Tiwanaku e Inca al que llamo Chullpa, aunque posteriormente prefirió identificarlo como Kollau, al menos para la región Puno.( Bennett,1948:91). Stig Rydén hizo también excavaciones en varias partes de Bolivia (Rydén, 1947), ocupándose de este periodo. Varios aficionados locales, como J. M. Franco Inojosa, Emilio Vásquez, L. Llanos y A. Gonzales, visitaron y describieron poblaciones y cementerios en Puno y alrededores. Marion H. Tschopik realizo trabajos extensivos en el lado occidente del lago (1946). Max Neira (1987) realizo una exploración en la parte norte del lago. Uno de los trabajos más importantes  sobre el periodo, junto con el de M Tschopik, ha sido realizado por Carlos Ponce S. (1957) en la zona de Muñecas, al noreste del altiplano.
 A partir de la década de los 60 , con las investigaciones de Schaedel (1957) y Carlos Munizaga (1957), las de Percy Dauelsberg y sus asociados, y las de Lautaro Muñez , la zona tiene un rango de conocimiento que se aproxima al de varios detalles de la costa peruana cuyo estudio se realizó años atrás.

CRONOLOGIA Y EXTENSION TERRITORIAL

Los llamados reinos aymaras o curacazgos altiplánicos se encuentran cronológicamente ubicadas en la segunda independencia regional de señoríos o regiones comúnmente conocidos como desarrollo regionales tardíos, los cuales abarcaron, aproximadamente entre los años 1000 y 1440 d.C

Se desarrollaron en las inmediaciones del lago Titicaca, en los que se conoce como el altiplano Perú – Boliviano. Su influencia llego hasta el mar pacifico a los actuales departamentos de Arequipa, Moquegua, Tacna y los valles del norte de Chile hasta Antofagasta. Por el norte y oriente hasta las selvas bolivarianas, y por el sur llegaron hasta el noreste argentino, donde comprendió los reinos: Colla, Lupaca y Pacajes: los que emergieron después de la década y crisis de los Tiwanaku.
El lago Titicaca y la meseta altiplánica son dos elementos claves en la geografía de la región donde se desarrollaron los reinos aymaras. El Titicaca era fuente de recursos hidrobiológicos, así como un espacio de intercambios económicos y culturales. Por su parte el altiplánico estimulo el desarrollo de una economía basada en el pastoreo de llamas y alpacas  y en los cultivos de altura.
La zona en donde se desarrollaron los reinos aymaras, es decir, la meseta altiplánica o meseta del Collao estuvo dividida en dos grandes regiones: Urcusuyo en la zona oeste del lago Titicaca (tierras altas) y Umasuyo en la zona este del mismo (tierras bajas).
De esta manera el lago era una zona de intermediación. Alrededor se ordenaban los 16 reinos aymaras. Cada uno de ellos pertenecía a la región Umasuyo o Urcusuyo. Tal es el caso de los Collas. Hay Collas de Umasuyo y Collas de Urcusuyo. De Canchas hasta Pacajes se observa esta tendencia con la sola excepción de los Lupaca. De Pacajes hacia el sur ya no encontramos reinos opuestos (uno frente al otro) con el mismo nombre. 
Los Aymaras practicaron el control vertical de pisos ecológicos. Para obtener recursos de diferentes alturas fundaron colonias en diferentes pisos climáticos. Estas colonias también tendrían que ser consideradas dentro de territorio dominado por los aymaras. Las colonias de lado occidental recibían el nombre de Alla-yungas y las de lado oriental eran conocidas como las Mancas Yungas.
De estos reinos, los más importantes fueron los Collas (capital Hatuncolla) y los Lupacas (capital Chucuito), En ese entonces Ccota pertenecía a Chucuito.  Estos dos reinos estuvieron en constante rivalidad. Según cálculos de John V. Murra la población Lupaca al momento de la conquista era de 100,000 habitantes. Además tenían numerosas colonias. Algunas de éstas estaban ubicadas a 40 ó 50 días de distancia de la capital.

MANIFESTACIONES CULTURALES

CERAMICA:
Sabemos que, luego de la declinación Tiwanaku se produjo una suerte de disolución del gran centro ceremonial que desemboco en la formación de una cultura, al parecer uniforme morfológicamente, identificada por un tipo de cerámica tricolor y otra bicolor, que M. Tschopik (1964) llamó Allita Amaya, cerámica restringida al área Lupaca y Kollau, tiene su área principalmente en el territorio Colla.
 Allita Amaya es un grupo cerámico que ha sido recuperado solamente de tumbas; está fuertemente emparentada con complejos tales como los llamados Churajón, Kollau y Chiribaya. La cerámica Kollau ha sido registrada en lugares específicos de algunos valles, como el alto Caplina (Flores 1969) en Tacna, Azapa en Arica, etc.
Tschopik (1964) describe también una cerámica a la que llama Sillustani, que podría iniciarse en tiempos pre-incaicos, aparece principalmente en el área correspondiente en el reino Colla con algunas incursiones en el reino Lupaca. Con excepción del tipo Sillustani bruno sobre crema, que parece extenderse especialmente en sitios del área Umasuyo ( Tschopik 1946: 51) y al que Lumbreras y Amat (1966) llaman Estilo Kekerana, en función del sitio tipo de ese nombre.

ALLITA AMAYA: De este estilo, no hay mucha información, los datos obtenidos  son limitados a solo tres entierros que fueron estudiados por Marion H. Tschopik (1946: 19-20). El sitio tipo queda a unos 3 kms de Chucuito, capital del reino Lupaca, lugar donde se encontraron unas tumbas colectivas, con restos de 19 o 20 individuos, asociados a unas 17 piezas de cerámica en una y una docena en la otra. Una tercera tumba, también colectiva, fue encontrada en el sitio de  Kacha-kacha, también él en área Lupaca, con 16 esqueletos y unos 15 objetos.
La cerámica sin ser tosca, no alcanza ni lejanamente los niveles tecnológicos  y artísticos de la precedente Tiwanakotas; es decorada con negro y blanco mate fugitivo sobre una superficie roja de varios tonos; los diseños son geométricos, con preferencia en los triángulos dispuestos en hileras y que tienen el interior reticulado; las formas más frecuentes son cantaros de cuerpo globular y base plana, que tienen un gollete ancho y más bien bajo, a veces con decoración en el borde hacia el interior, hay también cuencos de base plana y lados rectos divergentes y vasos de forma similar. Se emplean mucho las asas verticales que saliendo del borde se unen al cuerpo, pero, siendo siempre verticales pueden aparecer en el cuerpo, solamente en el gollete. Hay una fuerte proporción de cerámica llana, sin decoración.

KOLLAO: En cambio, de este hay mayor información, se le encontró en varios sitios: Sillustani, Kojra, Cheqnarapi, Paro-Paro, Mercay marca, Qutimbo y otros. De hecho es una cerámica que, iniciándose mucho antes, coexistió con la cerámica inka, de modo que no todos los sitios donde aparece tuvieron que ser necesariamente pre – inkaicos. Esta cerámica es más tosca que la anterior, con una pasta con temperante de grandes granos blancos, calcáreos, alisada en forma imperfecta, ligeramente áspera. La decoración está hecha a veces con engobe rojo o pintada con líneas negras sobre la superficie, en el tipo llano aparecen unas aplicaciones plásticas en forma de filetes de arcilla con líneas de puntuaciones alrededor de los cuellos de las vasijas grandes; en otras, se trata simplemente de incisiones en el interior. En el tipo negro sobre rojo los diseños son hechos descuidadamente en torno a los golletes de los cantaros, de los  cuerpos, en el exterior de los cuencos y en el interior de los platos. Hay también algunos figurines toscos.

Un detalle importante es que, al parecer ni Kollau ni Allita Amaya están asociados directamente con las torres funerarias, llamadas chullpas  que parecen ser una producción incaica. Los entierros Allita Amaya fueron hechos en cistas subterráneas
Uno de los pocos lotes de tumbas de estilo kollau que aparece en el sitio Aymarapuni no estaba asociado con chullpas; en cambio, cuando aparecen ofrendas en las chullpas, como sucede en Arku Punku, aparecen de los estilos Cuzco policromo y Chucuito (incas) y el Sillustani policromo ( Tschopik, 1946)

En cuanto a la cerámica Sillustani parece que los varios tipos podrán diferenciarse cronológicamente ; tal es el caso del tipo Sillustani policromo sobre blanco que parece ser incaico, es una cerámica fina, con diseños cuidadosamente trazados en bruno y rojo sobre blanco engobado. EL tipo Sillustani bruno sobre crema o Kekerana, en cambio, si bien también es relativamente fino, en algo se parece a Kollau, pero la pasta es de color crema y sobre ella se pinta con un tono bruno oscuro. Los tipos Sillustani negro sobre rojo y negro y blanco sobre rojo parecen ser de poca incaica, época a la que Tschopik llama Chucuito.


ARQUITECTURA FUNERARIA:
Unas de las manifestaciones más típicas del altiplano son las tumbas conocidas como chullpas. Se han dicho que las chullpas corresponden a la época incaica. En realidad fue una costumbre local que comenzó después del florecimiento de Tiahuanaco. La costumbre se mantuvo durante el Imperio Incaico e incluso después de la Conquista pues se han encontrado huesos de caballos en algunas tumbas.
La chullpa llamada así en idioma aymara o Colla y pukuyo en Runasimi, tiene una amplia dispersión en el Perú antiguo. Muestra modalidades regionales, tanto como diferencias debidas al factor tiempo, básicamente la chullpa es una torre funeraria de piedra que por lo general no alcanza más de tres metros  de alto: en su mayoría son de una sola planta y su techo de lajas o piedras canteadas, da la sensación de conformar una bóveda falsa y hasta en algunos caso una autentica, el ingreso a dicho recinto se realiza por una pequeña entrada.
Debido a su profusión en la cuenca del Titicaca, y al hecho que dentro de esta área se levantan las más altas y finamente construidas, la chullpa podría ser tenida como un elemento cultural perteneciente originalmente a la cultura colla o aymara.
Las chullpas más conocidas son las de Sillustani; estas son los restos de un santuario levantado por los Collas para guardar la memoria de sus antepasados. Están ubicadas en la planicie que rodea la laguna Umayo, a unos 35km. de Puno y 20km. del lago Titicaca. Las pruebas con el carbono 14 indican que datan del siglo XIV al XVI d.C.
Las Chullpas son torres altas, algunas con más de 12m de altura, con criptas abovedadas en su interior donde se guardaban las momias de los jerarcas collas y sus acompañantes, junto a ofrendas funerarias. Tienen planta cuadrada como circular, con una pequeña puerta de acceso para el servicio de los muertos, y están cubiertos de una fina mampostería de piedras labradas, de estilo tradicional incaico, aunque algunas mantienen una arquitectura de aspecto más local, semejante a las chullpas que se encuentran en Cutimbo, Mallku Amaya y otros lugares del altiplano colla. Las chullpas más altas se asentaban en plataformas y tenían alrededor tumbas enterradas de quienes seguramente eran sus servidores.
Estos numerosos monumentos funerarios estaban acompañados por otros recintos en forma de círculos, así como de terrazas y cercos destinados a ritos que se han perdido en la memoria.


ORGANIZACION SOCIOPOLITICA

El gobierno de los reinos aymaras era dual. Así, por ejemplo, los reyes Lupaca eran dos. Uno que recibía el nombre de Cari y el otro el de Cusi. Como en otras sociedades, debajo de los reyes se encontraba la nobleza; esta tuvo por encargo el mando de cada una de las provincias. A su servicio estaban dos sectores sociales:

·         Los mitani, que debían trabajar cierto número de días del año. La figura de los mitani es muy parecida a la de los mitayos incas.

·         Los yana, eran servidores de la nobleza de por vida.

Estas poblaciones tuvieron una fuerte organización militar. Prueba de ello son las fortificaciones de los pueblos y el hecho de que escogieran lugares elevados para construir sus ciudades.
El grupo étnico aymara fue el más numeroso y el que ejerció el dominio político así como demográfico en la región altiplánica. Hay quienes sostienen que los Puquinas fueron los verdaderos forjadores de la cultura Tiwanaku mientras que los aymara sus destructores.
Los Collas y Lupacas se encontraban sumergidos, continuamente, en guerras. Eran batallas entre las castas gobernantes de los reinos mayores y menores que se disputaban el control geopolítico de la meseta del Collao. Lucha entre los reyes Zapana (Colla) y Cari (Lupaca). Se considera que Hatuncolla fue la capital de los Colla, Chucuito de los Lupaca y Caquiaviri de los Pacajes: pero ciertos investigadores dicen que estas ciudades fueron incas.
Finalmente, los diversos reinos y señoríos aymaras, se convirtieron en colonias de los incas: aunque supieron conservar mucho de su propia cultura.

ORGANIZACION ECONOMICA

La economía de los Aymara se basó en la ganadería y en los cultivos de altura. En la ganadería criaron llamas y alpacas. Estos camélidos proporcionaban carne, lana y abono, además de ser un excelente transporte. Cultivaron papa, quinua, coca, oca, olluco y cañigua por medio de técnicas muy ingeniosas. Estas técnicas fueron las cochas y camellones o waru waru.

Las cochas son depresiones que acumulan agua y lluvia, el agua corre por los surcos regando la zona central, pero evitando el empozamiento y permitiendo la circulación a la siguiente cocha.

La cocha se puede cerrar y convertirse en un estanque, lo que provocan efecto térmico sobre las plantas que permite a éstas sobrevivir al frío de las noches.

Los camellones son surcos de mayor altura y tamaño que las cochas, se construyeron cerca del lago para recuperar las zonas pantanosas y poder cultivarlas.





 REINOS COLLA Y LUPACA

A)   LOS COLLA:
ORIGENES
Según Garcilaso de la Vega, en los comentarios reales, afirma que: “Los collas son muchas y diversas naciones, y así se jactan descender de diversas cosas, Unos dicen que sus primeros padres salieron de la gran laguna Titicaca: tenían por madre, y antes de los Incas la adoraban entre sus muchos dioses, y en las riberas della la ofrecían sus sacrificios.  Otros se precian venir de una gran fuente, de la cual afirman que salió el primer antecesor dellos. Otros tienen po blason haber salido el promero dellos de un rio tenianle una gran veneración y reverencia como a padre; tenían por sacrilegio matar el pescado, de aquel rio, porque dezian que eran sus hermanos. De esta manera tenían otras muchas fabulas acerca de su origen y principio, y por el semejante tenían muchos y diferentes dioses como se les antojaba, unos por un respecto y otro por otro. Solamente en un Dios se conformaron los Collas, que igualmente le adoraron todos y lo tuvieron por su principal dios, y era un carnero blanco, porque fueron señores de infinito ganado. Dezian que el primer carnero que tuvieron en el mundo alto (cielo) havia enido más cuidado dellos que no de los demás indios, y que los amava mas, pues havia producido y dexado mas generacio en la tierra de los collas que en otra alguna de todo el mundo. Decían esto aquellos indios porque en todo el collao se creía más y mejor ganado de aquel se ganado natural que en todo en Perú por el cual benedicio adoraban los collas al carnero y le ofrecían corderos y sebo en sacrificio y entre su fanado tenían en mucha más estima a los carneros que eran del todo blancos, porque decían que los que asemejaban más a su primer padre tenían más deidad. Demás desta burlería consentían en muchas privincias del Collao una gran infamia y en que las mujeres antes de casarse podían ser cuan malas quisiesen de sus personas, y las más disolutas se casaban más aina, como que fuese su mayor calidad haber sido malísima.”

INVESTIGACIONES
La investigación de la cuenca del Titicaca en el periodo Intermedio Tardío ha sido influida fuertemente por el testimonio de las crónicas, que son una rica fuente de información sobre el área. Sostienen, casi sin excepción, que en la época preincaica, la cuenca de Titicaca se distinguía por el desarrollo de varios “reinos” o “señoríos” – siendo los más notables los Lupacas, en la ribera suroccidental del lago, y los Collas, al noroeste y al norte del lago. Estas dos naciones están descritas como algunas de las más poderosas y políticamente centralizadas del área andina, casi tan fuertes como los incas en sus inicios (Betanzos 1996:93 [1551-7: pt. 1, cap. 20]; Cieza 1984:274, 279 [1550: pt. 1, cap. 100, 102]; Cieza 1985: 15, 22, 110, 121 [1550: pt. 2, cap. 6, 8, 37, 41]; Cobo 1979:139-40 [1653: t. 12, cap. 13]; Sarmiento 1988:105-6 [1572: cap. 37]).
Según las crónicas, los Collas, al igual que los Lupacas, fueron dirigidos por un solo señor o Cápac – que a veces parece tener una posición hereditaria (por ejemplo, Cieza 1985:121 [1550:pt. 2, cap. 41]). Los señores principales de los Lupacas, los Collas, los Canas, y sus vecinos accedieron a sus tierras al conquistar a señores menores, y se enfrentaron en guerras incesantes por controlar toda la región. De modo que las crónicas sugieren que las sociedades preincaicas de la cuenca del Titicaca  fueron “proto-estados” centralizados y unificados, y así las interpretaron varios arqueólogos e historiadores hasta hace poco. Se nota también que esta historia de guerra, conquista, desarrollo y consolidación – al igual que la historia del desarrollo del imperio Inca – corresponde bien a la teoría general de Robert Carneiro (1970,1981) sobre el surgimiento del estado por medio de conquista.
Sin embargo, hay poca evidencia arqueológica que apoye esta representación. Por ejemplo, relatan las crónicas que el señor de los Collas tuvo su capital en Hatuncolla, pero las excavaciones de Catherine Julien en los años setentas (Julien 1983) no encontraron evidencia de que existiese una ocupación preincaica en Hatuncolla. Parece que existe un problema igual en Chucuito, la base supuesta de los Lupacas (Hyslop 1976:123).
Posiblemente, los centros políticos de los Collas o de los Lupacas en la época preincaica existieron en otra parte, pero todavía no se les puede identificar seguramente.
En el siglo XVI, el territorio que habitaban los Collas incluyó toda la ribera noroeste, norte, y noreste del lago. A inicios de la Colonia, y probablemente en el periodo Inca, este territorio fue dividido en sectores administrativos más pequeños. (Capoche 1959 [1585]; ver Bouysse-Cassagne 1978, 1986; Julien 1983, 1993; Spurling 1992). Por ejemplo, los documentos distinguen entre Colla Urcosuyu, al oeste, y Colla Umasuyu, al este (Capoche 1959 [1585]; Santacruz Pachacuti 1993:234 [1613:26v]; ver Bouysse-Cassagne 1986). También había divisiones entre los sectores del territorio Colla gobernados desde el Cuzco y La Paz. El limite Cuzco-La Paz, en el sector Colla Umasuyu, correspondería cuando menos al periodo Inca, según un documento judicial temprano (Spurling 1992; Julien 1993:184). Se puede preguntar, entonces, si las divisiones administrativas posiblemente reflejaban también divisiones políticas del período Intermedio Tardío (Spurling 1992). Esta pregunta acerca del alcance de la integración política de los Collas durante el período Intermedio Tardío fue una de las interrogantes principales del Proyecto Pukaras de los Collas (Arkush 2005).
El Proyecto Pukaras de los Collas incluyo etapas múltiples. La primera fase fue la identificación de todos o casi todos los pukaras en el norte de la cuenca del Titicaca, usando fotos aéreas, topónimos, y trabajos arqueológicos anteriores. Después de restringir un área más limitada, que incluyó partes de Colla Urcosuyu y Colla Umasuyu, se prospectó una selección de 44 pukaras de todos los tamaños. Excavamos pozos de prueba en diez sitios seleccionados. Por último, el análisis de la distribución de tipos cerámicos, los fechados radio carbónicos de muestras, y un análisis SIG (sistema de información geográfica) de la distribución de sitios y las líneas visuales entre ellos, arrojó luz sobre el alcance de las sociedades Collas.
Desde un principio se pudo notar la cantidad impresionante de pukaras en un área supuestamente unificada políticamente. No existen en todas partes; son sitios en las cumbres de los cerros, y en particular, se ubican en los bordes de la zona montañosa, mayormente cerca a los 4,100 metros de altura, con acceso no sólo a la puna sino también a las laderas bajas y a los ríos – es decir próximos a las áreas agrícolas. Tampoco los pukaras se distribuyen homogéneamente en estas zonas; a veces parecen formar conjuntos. Muchos utilizan cerros empinados, difíciles de subir y desprotegidos. Incluso, la mayoría de pukaras prospectados no tienen fuentes actuales de agua dentro de sus murallas.
Aunque algunos no tienen ninguna evidencia de uso doméstico, los pukaras mayormente son sitios habitacionales. Hay estructuras circulares que las excavaciones establecieron definitivamente como cimientos de casas; en algunos casos, solo unas docenas de casas, pero en los más grandes alcanzan hasta quinientas o seiscientas habitaciones. Los artefactos recuperados de la superficie y a partir de las excavaciones apuntan a la existencia de una economía doméstica: morteros, azadones, lascas, piruros, etc. Hay otras estructuras más pequeñas que posiblemente son para almacenamiento (de la Vega 1990). En algunos pukaras hay callejones, recintos residenciales, y sectores funerarios definidos (Figura 3). Es decir que los pukaras fueron comunidades completas, no guarniciones especializadas de guerreros.
Al mismo tiempo, los pukaras fueron, sin duda, sitios diseñados con fines defensivos. Tienen murallas múltiples y concéntricas; las murallas son más altas y anchas en las laderas más accesibles, y a veces desparecen en los acantilados o en las faldas de los cerros más empinados. Las entradas son mayormente puertas pequeñas que pudieron ser bloqueadas con escombros. Muchos sitios muestran parapetos en sus murallas de defensa, y en algunos hay aglomeraciones de piedras que pudieron ser utilizadas como proyectiles de hondas, ubicadas estratégicamente cerca de los muros. Esta evidencia clara de defensa indica que los pukaras tuvieron una función importante en la guerra, lo cual dejó su marca incluso en el idioma Aymara. En resumen, el peligro de ataque fue tan grave que incluso en el interior del territorio Colla, cantidades de gente eligieron vivir en cerros altos e incómodos, lejos de las fuentes de agua. La implicancia inevitable es que la guerra fue frecuente.
“En vista del gran número de pukaras y su distribución, propongo la hipótesis de que en esta época, los Collas no estuvieron unificados en toda la región. Además propongo que se organizaron en grupos locales defendidos por conjuntos de pukaras aliados. Arqueólogos de otras partes (p.ej. Nueva Zelanda, o el sudoeste propongo algunas posibilidades. Los pukaras normalmente tienen vistas excelentes de otros pukaras cercanos, y posiblemente utilizaran señales visuales entre pukaras aliados. Arqueólogos de varias partes, sobre todo el sudoeste norteamericano (por ejemplo Haas and Creamer 1993; Wilcox et al. 2001), han usado líneas visuales entre sitios para definir alianzas hipotéticas, y Stanish (2003) propone que las poblaciones de la cuenca del Titicaca en el Intermedio Tardío usaban fuego, humo u otros señales visuales para pedir ayuda de sus aliados, o mandarles un advertencia (por evidencia documentaria del uso de señales de fuego en el altiplano, ver Bandelier 1910:89; Chervin 1913:65; Garcilaso de la Vega 1966:329 [1609:VI.vii]; H. Tschopik 1946:548).” (Arkush, 2005)
El tipo Collao tiene una amplia distribución al contrario de los otros. Se ve que el tipo Sillustani se encuentra casi exclusivamente en sitios del lado Colla Urcosuyu, y no en Umasuyu. Los sitios cerca de Asilo tienen cerámica del sub-tipo Asillo, con motivos y formas que no se encuentran en otras partes. Pucarani mayormente se limita al conjunto sur, y se extiende más al sur en el área Lupaca.
Entonces, toda la evidencia arqueológica en este momento indica que no existió un señorío Colla estable y unificado al momento del encuentro con los incas, sino una serie de grupos o confederaciones sub-regionales. Vale entonces reexaminar lo que dicen las crónicas con respecto al poder y al extenso territorio del gran señor de los Collas, la cual aparece más bien como una realidad más fragmentada.
Por ejemplo, después de la conquista inca del señor de los Collas asentado en Hatuncolla, los documentos relatan que algunos centros poblados del lado Umasuyu tuvieron que ser sometidos por separado: según Betanzos, Chuquicache, Moho, Callavaya, y Azángaro (1996:95 [1551-7:pt. 1, cap. 20]); según Cieza, Oruro, Asillo, y Azángaro (1985:150-1 [1550:pt. 2, cap. 52]). Más tarde, los curacas de los Collas se rebelaron; según Cieza, los conspiradores incluyeron no sólo al señor principal de Hatuncolla, sino también al “señor de Azangaro, y muchos otros” (Cieza 1985:155 [1550: pt. 2, cap. 53]), mientras que Santacruz Pachacuti incluye en la lista de rebeldes, no sólo a “Collas” sino también a los habitantes de  pueblos específicos de Colla Umasuyu: “todos los Umasuyus de Hancolaime [Ancoraimes], Hachacachi [Achacache], Uancani [Huancané], Asillo, Asangaro, con todos los Taracos…” (Santacruz Pachacuti 1993:234 [1613:26v]). La implicancia es que había varios centros de poder político con sus propios señores que fueron al menos semi-autónomos, sobre todo del lado Umasuyu.

B)   LOS LUPACAS:
No se conocen bien los movimientos de poblaciones de lengua aymara hacia el Altiplano, y los datos históricos y lingüísticos parecen contradecirse. Las crónicas nos cuentan que un jefe lupaca, Cari• se apoderó de las islas• sagradas del lago, y de la península de Copacabana. Estas olas migratorias oriundas del sur se instalaron en la parte Urcosuyu del lago. Según CIEZA DE LEON (1984), Cari el Lupaca, provenía del valle de Coquimbo, y las tradiciones orales de los Pacajes, en el siglo XVI, parecen explicar la bipartición de las provincias lacustres por lugares de origen diferentes, uno relacionado a la mitad Umasuyu (lacustre) y el otro a la mitad Urcosuyu (pastoreo y de altitud).
La lucha de un pueblo. El estudio de la avanzada lupaca permite comprender mejor este desmembramiento de la unidad lacustre, y probablemente, más allá de las riberas, del gran conjunto del Tiwanaku. Sin embargo, no hay que olvidar dos datos esenciales: el éxito de los Lupacas se debe principalmente a su alianza con los incas; la explosión del universo lacustre y de los grupos asociados a Tiwanaku implica posiblemente resistencias, así como también traiciones que revela la historia de los eventos_ Cari, el jefe Lupaca, logró llegar hasta la orilla Urcosuyu del lago, y penetró en la isla del Sol, controlada entonces por los Callas. Exterminó la población, y de regreso a la tierra firme, fundó en la ribera Urcosuyu: Chucuito, llave, Juli, Pomata. Atravesó el lago y conquistó a los Canas. De esta manera, los Callas y la ribera Umasuyo se encontraban aisladas.
En el Cuzco, el Inca concluyó en la necesidad de una alianza con Cari e hizo penetrar sus tropas en el Collao. Después de la derrota de los Canehis, sus vecinos, los Canas se aliaron con los incas (BOUYSSE-CASSAGNE, 1991).
Sin embargo, Cari tomó la iniciativa del combate y atacó en Paucarolla el jefe colla Zapana, el cual fue muerto, y el lnca se vio obligado a concluir una alianza con el Lupaca con el fin de asegurar la avanzada de sus propias tropas.
Mientras tanto, una parte de la provincia de Carabaya (Orurillo, Asilla y Azángaro) se alió al jefe inca del Cuzco. Se trataba de una zona particularmente rica en yacimientos auríferos donde se encontraban también, como en las orillas del lago, numerosos campos irrigados.
El esquema de ocupación de las tierras lupacas En los Lupacas, HYSLOP (1976) distingue tres tipos de sitios para el Intermedio Tardío: los pueblos situados en las colinas con tumbas a más de 4 000 m; los pueblos en terrenos planos con tumbas entre 3 812 Y4 000 m; los lugares chullpa * que fueron en primer lugar sitios funerarios y que representan estructuras de un nuevo tipo en la región. HYSLOP sugiere que las chullpas, atribuidas a los Callas y a los Lupacas, indican una amplificación ceremonial en la relación con los antepasados, reemplazando las estructuras ceremoniales de Tiwanaku (BOUYSSE-CASSAGNE, 1991). Por consiguiente, se desdibuja, para la región lupaca, un modelo de ocupación del territorio.
Este concierne el Horizonte Medio y el Intermedio Tardío. Durante el Horizonte Medio, los sitios son generalmente localizados en las zonas bajas, cerca del lago. No obstante, es razonable pensar que, durante la expansión de Tiwanaku en la región sudoeste del lago, las poblaciones vivían de diversos recursos: las del lago (agrícola, caza, pesca) y las de rebaños en tierras de altura, con establecimientos reducidos o estacionales en las punas (pastos próximos de la cordillera).
En el curso del período siguiente (Intermedio Tardío), el hábitat se localiza mayormente en tierras altas protegidas por paredes o declives rocosos, en regiones menos favorables a las actividades agrícolas irrigadas, pero más adaptadas al pastoreo. Estos sitios fueron abandonados durante la conquista Inca (alrededor de 1450).
Los cambios notables entre el Horizonte Medio y el final del Intermedio Tardío representan, según HYSLOP (op. cit.), el momento de transición durante el cual las poblaciones de lengua aymara se impusieron a las de habla Pukina. Esta hipótesis, en mi opinión, debe moderarse bastante: la observación de HYSLOP, muy interesante para el dominio Lupaca, resulta problemática cuando se la quiere aplicar, como es a menudo el caso, al área lacustre en su conjunto. En efecto, se observó que en los Callas, últimos descendientes de las culturas lacustres, las orillas siguen siendo explotadas y pobladas hasta la época inca, por consiguiente, mucho más allá del Intermedio Tardío.
Desde el punto de vista europeo, la finalidad de la vista fue determinar si los lupaca podían “dar muy descansadamente doblado de lo que dan”.
Se nos dice que Qhari y Kusi gobernaban a todos los Lupaca. Sin embargo, un alto porcentaje de la energía humana y la mayor parte de la tierra a su disposición proviene del mismo Chucuito, pese a que su población y riqueza no eran nada excepcionales con respecto a las seis “provincias” restantes, de hecho Julio y Pomata tenían poblaciones muy densas; Ilave disponía del mayor número de uru; los de Juli pastaban hatos más numeroso. Chucuitos, con solamente 3464 unidades domesticas de las 20000 que conformaban el reino, proporcionaba a Qhari y Kusi mas de 100 mit’ani anuales, o sea, más que las otras seis juntas.







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